El impacto de las energías renovables sobre nuestro entorno apenas se está empezando a notar. Venimos de un pasado donde la explotación de recursos no renovables y contaminantes era nuestro fundamento energético. Últimamente, el foco se está poniendo en las energías limpias. El gran impacto positivo sobre el medioambiente que tienen las energías renovables y limpias hace que las industrias se adapten, para combatir uno de los principales problemas que tenemos actualmente: el cambio climático. A pesar de esto, no todas las energías renovables dejan la misma huella. Te vamos a detallar cuál es el cambio que genera cada uno, para así determinar cuál de las energías es la menos contaminante y cuál tiene menos impacto negativo sobre la tierra, las aguas, la flora y la fauna, y los ecosistemas en general.

La energía solar fotovoltaica y su impacto medioambiental

La energía solar es una de las principales fuentes de energía limpia y renovable. El impacto que la producción de la misma tiene sobre el medioambiente es positivo, puesto que es de las que menos contaminan y no usa recursos naturales agotables.

En este sentido podemos hablar sobre las siguientes ventajas:

  • Las emisiones: un sistema fotovoltaico no produce CO2 a la hora de generar energía, por lo tanto no contribuye al efecto invernadero
  • El ruido: son muy silenciosos, un sistema de placas solares hace menos ruido que una nevera
  • Paisaje: son agradables a la vista, por lo tanto podemos hablar incluso de una mejora en cuanto a la estética, especialmente en el caso del autoconsumo
  • El suelo: en el caso del autoconsumo, además, el suelo tampoco se ve afectado por las instalaciones fotovoltaicas, puesto que se suelen montar en las cubiertas de los edificios. Las grandes huertas solares en cambio sí que dejan huella sobre el suelo, no obstante, a diferencia de otras maneras de generar energía, son muy poco invasivas
  • El agua: cuida este recurso natural ya que no necesita agua para producir energía
  • Residuos: no producen ningún tipo de residuo.

Los paneles solares y la sostenibilidad

Además de las ventajas que le aportan al medioambiente a la hora de funcionar, los paneles solares son sostenibles son de los menos dañinos a la hora de fabricar también. El material principal del cual se hacen los módulos es el silicio. El silicio se obtiene de arena, elemento que se puede encontrar en abundancia en la naturaleza. Es más, tienen una vida muy larga, pues un módulo puede llegar a producir energía solar hasta 30 años. Una vez que este tiempo haya pasado, los módulos fotovoltaicos se deben reciclar y de tal forma reducir todavía más el impacto de la energía solar sobre el medioambiente. Los paneles solares son reciclables casi al 90%. Estos están hechos principalmente de vidrio y aluminio, materiales fácilmente reciclables, así como silicio, plata o cobre, elementos contenidos por el papel.

¡Pásate a una energía sostenible!

Según la organización Our World Data en 2020 la energía solar es considerada la más segura, siendo la que menos muertes provoca a nivel internacional, bien por contaminación u por otras razones. El estudio contempla las fuentes de energía más utilizadas.

Muertes provocadas por la producción de energía
Fuente: Elaboración propia

Con respecto a las toneladas de CO2 producido por GWh producido, la energía eólica, la solar y la nuclear son las que menos contaminan. No obstante, como veremos más adelante, el uso de la energía nuclear esconde otros riesgos importantes.

Toneladas CO2 emitidas por cada GWh de energía producida
Fuente: Elaboración propia

La energía eólica y su impacto medioambiental

La energía eólica también es una de las energías que ayudan a reducir la huella de carbono. Para producir energía, los aerogeneradores utilizan la fuerza del aire, elemento inagotable y por supuesto, no contaminante. No obstante, tiene mayor impacto sobre el medioambiente que la energía solar.

Los grandes aerogeneradores afectan la vida de los animales, principalmente de las aves y de los murciélagos. Además del impacto directo con las palas, por el tamaño y la fuerza que tienen estos sistemas, son capaces de producir cambios en la presión atmosférica, lo que afecta el vuelo de estos animales. Por otro lado, los materiales utilizados contaminan más que los que se emplean para la fabricación de los sistemas fotovoltaicos por ejemplo. No obstante, se calcula que el impacto que tiene la producción de un aerogenerador sobre la huella de carbono se amortiza en poco más de 7 meses. Esto hace que la energía eólica siga siendo una de las que menos impacto negativo tienen sobre el medioambiente.

El impacto medioambiental de la energía hidráulica

La energía hidráulica es la renovable más común en España. No obstante, las presas tienen efectos significativos sobre el medioambiente, a pesar de no contribuir al efecto invernadero.

Estas son grandes construcciones que alteran el paisaje natural, los ecosistemas terrestres y acuáticos, así como la biodiversidad. Además, la alta cantidad de agua necesaria para generar la energía hace que disminuyan los caudales de los ríos, lo que lleva a cambios en las capas freáticas o en la calidad del agua.

Independientemente de los efectos, sigue siendo una opción más viable que los combustibles fósiles, cuyo impacto sobre el planeta detallaremos más adelante. Además, tiene la ventaja de que comparado con la energía eólica y la solar, la energía hidráulica es más estable, dependiendo menos de las condiciones meteorológicas.


El impacto medioambiental de la energía mareomotriz

Los efectos generados por esta energía tienen tanto un lado positivo, como un lado negativo.

El principal efecto positivo está relacionado, al igual que en el caso de las otras energías limpias, con las emisiones cero de dióxido de carbono. Además, las instalaciones de aprovechamiento son construcciones duraderas, que no ponen en peligro las vidas o la salud de las personas como haría, por ejemplo, una central nuclear. No obstante, este tipo de instalaciones son muy invasivas para la flora y la fauna marina, así como afectar la calidad del agua. Además, las instalaciones requieren una inversión inicial elevada y los trabajos de construcción pueden dañar la zona.

El impacto medioambiental de la energía geotérmica

La energía geotérmica, junto con la solar, es de las que menos impactan la naturaleza y el entorno. Los inconvenientes que tiene es que no es del todo limpia puesto que pueden haber escapes de gases como CO2 en el aire y también se puede llegar a que se contaminen los aguas con sustancias como el amoniaco. No obstante, esto puede pasar solo en el caso de fugas o de errores en el proceso de captación.

El impacto medioambiental de la biomasa

La biomasa es una energía renovable, pero no limpia. Puesto que necesita combustión para producir energía, al igual que los combustibles fósiles, genera gases de efecto invernadero. La diferencia aparece en cómo se producen la materia prima, las plantas como maíz o remolacha, que pueden ser cultivadas de manera sostenible. Además, podemos considerar que a pesar de las emisiones, no llega a aumentar el nivel de contaminación gracias a que las plantas a su vez contribuyeron en la disminución de esa cantidad.

El impacto medioambiental de las energías no renovables y contaminantes

Hemos visto cómo las energías menos contaminantes y renovables nos afectan, pero para tener una visión completa sobre el asunto, es imprescindible hablar sobre el impacto que tienen otras fuentes de energía: las no renovables y contaminantes.

El impacto negativo de las energías no renovables sobre nuestro entorno no se puede negar. Es la principal fuente que alimenta el cambio climático y por esto es importante alejarnos de este método de abastecimiento eléctrico todo lo posible.

El uso de las energías no renovables afecta a nuestro planeta en varias formas:

  • Estamos agotando recursos naturales utilizados que tardan mucho tiempo en regenerarse, mucho más de lo que necesitan en producirse, lo que va a llevar a su agotamiento y a un desequilibrio medioambiental
  • A la hora de transformar los recursos en energía, se contamina el medioambiente, fomentando el efecto invernadero y acelerando el cambio climático.

Vamos a detallar el efecto que tiene cada una de estas energías sobre nuestro entorno.

El impacto de la energía nuclear

La energía nuclear deja huellas importantes en el medioambiente. Este tipo de energía contamina en todo su ciclo de producción, empezando por la extracción de uranio y acabando con los residuos radiactivos que se generan al producirla. Es más, las centrales nucleares se han demostrado excesivamente peligrosas, siendo el epicentro de tragedias como las explosiones de Chernobyl o Fukushima. Los residuos o los accidentes no solo son altamente contaminantes, sino que también tienen efectos muy duraderos. Por ejemplo, para que la zona afectada por la explosión de Chernobyl sea habitable de nuevo, tienen que pasar un mínimo de 20.000 años para  que deje de ser altamente radioactiva.

Además hay que tener en cuenta el coste elevado que conlleva.

El impacto de los combustibles fósiles

Los combustibles fósiles son otra fuente de contaminación para el medioambiente. Los principales son: el petróleo, el carbón y el gas natural. Anualmente, debido a la energía producida a través de estos combustibles, se liberan en la atmósfera miles de toneladas de dióxido de carbono que en vez de ayudar con el cambio climático, logran justamente lo opuesto.

Según estimaciones basadas en consumos actuales, apenas quedan unas décadas de inventario de estos combustibles, así que más allá de su impacto medioambiental tienen un problema casi igual de importante de sostenibilidad.

El petróleo y el medioambiente

El petróleo es una de las fuentes de energía más comunes. Además, este se utiliza en el día a día no solo para obtener energía, sino también para manufacturar productos como: lubricantes, parafinas, plásticos, acrílicos, etc. Uno de los principales problemas relacionados con el petróleo no es sólo la contaminación que genera a la hora de procesarlo, sino también a la hora de explotarlo. Una calamidad con la cual ya estamos acostumbrados desafortunadamente son los derrames. Un derrame es el vertido del petróleo que ocurre debido a malas prácticas. Muchas de las aguas de nuestro planeta están ya contaminadas con esta sustancia y zonas clave para la estabilidad del medioambiente, como el Amazonas, sufren cientos de vertidos.

El gas natural y el medioambiente

Al igual que el petróleo, el gas natural es una fuente de contaminación para la atmósfera a la hora de quemarlo. Pero la extracción del mismo también afecta nuestro entorno. Siendo un recurso no renovable, que ya está empezando a escasear, las empresas del sector están empezando a recurrir al fracking - la fractura hidráulica para extraer el recurso. Esta técnica es peligrosa y altamente contaminante, ya que se trata de sacar el gas que se encuentra en pequeñas bolsas dentro de rocas. Para lograrlo, se tienen que hacer pozos en las rocas por donde se inyecta agua con sustancias tóxicas.

¿Cuáles son los problemas que genera el fracking?

La técnica de la fractura hidráulica afecta el medioambiente por varios motivos:

  • La cantidad de agua mezclada con sustancias tóxicas utilizada es muy grande y no toda esta agua sale a la superficie, contaminando la tierra
  • El aire se contamina debido los pozos de evaporación donde se almacena el agua usada
  • Se contribuye al efecto invernadero a través de las fugas de gas
  • El fracking es un proceso ruidoso y que ocupa mucho espacio, ya que se necesita un gran número de pozos. Esto lleva a una contaminación acústica y afecta el paisaje de la zona.

Según Worldometers nos quedan poco más de 57.000 días para que el gas natural acabe, 148.000 aproximadamente hasta que acabe el carbón y unos 43 años hasta que el planeta se quedará sin recursos de petróleo. Esto nos demuestra lo poco sostenibles que son estos recursos naturales no renovables.


En conclusión: ¿Cuál es la energía que menos impacto negativo tiene sobre el medioambiente?

La conclusión es fácil: la energía solar es de las que menos afecta a nuestro entorno. Aunque no sea la única limpia, es la que menos impacta a nuestro ecosistema y cuyas instalaciones de captación son las menos invasivas, dejando menos huella y pudiendo ser recicladas casi en su totalidad. Los descubrimientos y avances tecnológicos nos han abierto las puertas de una nueva forma de generar energía, de tal forma que esto se haga de una manera sostenible, que apoye al medioambiente y la lucha contra el cambio climático. Cada uno de nosotros podemos controlar cómo se generan estas energías a través de la forma en la cual decidimos consumirla. Además, para una vivienda o familia es la más accesible de todas ellas, permitiéndonos contribuir, individualmente, a la sostenibilidad de nuestro planeta y modo de vida.