El principal elemento que empuja el cambio climático a niveles imposibles de controlar es la huella de carbono que generamos con nuestras actividades diarias. Además de ser dañino para el medioambiente, afectan a la salud de las personas.

Conocer cómo se calcula la huella de carbono y cómo se puede reducir es clave para la sostenibilidad.

En Otovo, como empresa dedicada al autoconsumo solar residencial, hacemos mucho hincapié en reducir nuestra huella de carbono y asegurarnos que aportamos a la sostenibilidad del autoconsumo. Es por ello que, a parte de trabajar con los mejores fabricantes de materiales fotovoltaicos, que tienen la sostenibilidad como objetivo, reducimos en todo lo posible la emisión de CO2 por culpa de nuestra actividad: trabajamos sólo con instaladores cercanos, reducimos los viajes en avión, somos una empresa que evita utilizar papel en todo lo que se nos permite, etc.

Pero hay más: ¡Plantamos un árbol por cada instalación fotovoltaica de autoconsumo realizada!

¡Apadrina un árbol!

Cada cliente Otovo tiene la oportunidad de apadrinar un árbol y de tal forma ayudar a reducir la huella de carbono, gracias a la capacidad de absorción de CO2 que tienen los árboles. Al llevar a cabo una instalación, un certificado nominal, así como una imagen del árbol con una etiqueta con el nombre de la persona que apadrina el árbol y las coordenadas GPS exactas de la ubicación del mismo se enviarán a cada cliente.

Nuestro proyecto está situado en Huelva, una de las zonas de Europa más amenazadas por la desertificación.
Pero, para entender la importancia de acciones que pueden favorecer su disminución, es importante saber qué es la huella de carbono y cómo se puede calcular.

¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono representa la totalidad de gases de efecto invernadero que se encuentran en nuestro atmósfera. Se utiliza como un indicador clave ambiental.

Nuestra actividad diaria, desde el uso de la luz proveniente de energías contaminantes hasta el transporte de las personas aumentan la presencia de estos gases y de tal manera se llega al aumento de la temperatura media del planeta. Estos gases evitan que se disperse el calor que llega del Sol.

El aumento de la temperatura media del planeta lleva al cambio climático que cada día se hace notar más. Resulta en efectos de colapsos en las corrientes marinas, en los movimientos atmosféricos y en las dinámicas terrestres en general, llevando a consecuencias como el aumento del nivel del mar, desaparición de especies, deshielo, etc...

Es por ello que es imprescindible actuar con responsabilidad en cuanto a nuestro consumo.


Calcular la huella de carbono: ¿Cómo se hace?

La huella de carbono es fácil de calcular. Prácticamente se necesita conocer la cantidad de gases de efecto invernadero que cierta actividad puede producir y la duración en tiempo de dicha actividad o distancia por ejemplo, en el caso de los transportes.

Multiplicando la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos en un rango de tiempo determinado por el tiempo de la actividad, deducimos la huella de carbono.

Apliquemos el cálculo a una actividad que muchas personas llevan a cabo a diario: conducir un coche.

Un coche diésel produce de media 2,65 kg de CO2 por cada litro de combustible quemado.

En el caso de un coche gasolina, se pueden producir aproximadamente 2,37 kg de CO2 por cada litro de combustible.

Pongamos que los dos coches completan un trayecto de 100km.

El coche diésel medio consume aproximadamente 7,5 litros de combustible en 100km, mientras que el coche de gasolina gastará aproximadamente 8,3 litros.

En este caso:

  • El coche diésel produce 19,87 kg de CO2 durante un trayecto de 100km
  • El coche de gasolina produce 19,61 kg de CO2 durante el mismo trayecto.

Vemos que la diferencia es mínima.
Por otro lado, si incluimos los coches eléctricos en nuestro cálculo, el panorama cambia. Este consume aproximadamente 15 kWh de electricidad cada 100 kilómetros. Equivalen a 5,8kg gramos de CO2 en un recorrido de 100km. Esto representa casi un cuarto de las emisiones de los coches diésel o gasolina.

¿Cómo reducir la huella de carbono?

Reducir la huella de carbono depende de cada uno de nosotros. Gestionando nuestros hábitos de consumo y pasando a energías limpias, poco a poco lo podemos lograr.

Lo primero y más importante es utilizar fuentes de energía limpia. La energía solar, por ejemplo, es una energía renovable y limpia. La contaminación generada en el proceso de fabricación de los paneles solares es mínima y además compensa gracias a la alta tasa de reciclaje de estos aparatos.

Los transportes también influyen mucho, pues como hemos visto, un coche eléctrico contamina mucho menos que un coche diésel o gasolina. A parte del transporte particular, siempre se puede recurrir al transporte público.

Otra forma es ayudando a la reforestación. Un árbol tiene la capacidad de absorber un promedio de 40 kilogramos de CO2 al año. Es por ello que desde Otovo queremos contribuir a la reducción de la huella de carbono reforestando el sur de España en nombre de nuestros clientes.

¡Ayuda a la reforestación de España!

Y, por supuesto, cualquier pequeño gesto diario puede sumar a la reducción de la contaminación:

  • Separa y recicla tus residuos - así los envases recibirán una segunda vida
  • Controla tus hábitos de consumo eléctrico - utiliza bombillas de bajo consumo, no dejes tu teléfono móvil enchufado demasiado, no utilices la secadora de ropa, etc
  • Reduce tu consumo de carne - la infraestructura y los propios animales contribuyen al incremento de CO2
  • Controla tu consumo de agua - la cadena de suministro contamina
  • Utiliza bolsas de tela cuando vas a la compra - el plástico y su fabricación incrementan la huella de carbono.
    La lista puede continuar. Muchas veces las acciones que pueden ayudar a reducir la huella de carbono son de sentido común.

La huella de carbono de Otovo en 2020

La energía solar fotovoltaica es de las que menos contaminan. Según los cálculos, a través de energía fotovoltaica la huella de carbono incrementa con menos de 30gCO2/kWh.

En Otovo la sostenibilidad es clave y queremos que nuestra actividad tenga el menor impacto sobre el medioambiente.

Con 10,8 MWp instalados durante 2020, considerando que la vida útil del sistema fotovoltaico es de 30 años, hemos logrado reducir la emisión de carbono con 98.230 toneladas sólo el año pasado.

Contando también la contaminación que pueden generar nuestras oficinas y la producida durante la fabricación de los materiales fotovoltaicos, estos números equivalen a:

  • 3,3 millones de euros ahorrados gracias a la reducción de la huella de carbono (a precios de tonelada de CO2 de 2021)
  • Recuperación en 2,8 años del CO2 emitido en la instalación nuestras instalaciones (recordemos que tienen una vida útil de 30 años o más)
  • 2.216 coches diésel ahorrados en cuanto al CO2 emitido durante toda la vida de los mismos.

La energía solar tiene una gran capacidad de frenar el cambio climático. Es por ello que en Otovo queremos traer el autoconsumo a todos los hogares.